Archivos de Categoría: Medios

Una Mentoría que transforma

una mentoria que transforma

En un cálido cierre, Mamás Mentoras celebra el final exitoso de su segundo ciclo de acompañamientos eneste 2023. Un viaje de tres meses en donde dos madres, inicialmente desconocidas, unieron fuerzas para crear una experiencia que trascendió las fronteras de la maternidad en solitario y juntas tejieron una red de apoyo invaluable. En esta oportunidad te queremos invitar a que conozcas una de las tantas historias inspiradoras que surgen en estas mentorías, para que descubras nuestro propósito, que maternar en compañía sí transforma.

 

 La esencia de Mamás Mentoras radica en la idea de que las experiencias compartidas y el apoyo entre madres pueden ser un cambio significativo en la vida de ambas. La fundación lleva 4 años al servicio de la comunidad, convencida de que las mujeres que crían necesitan espacios de empatía y contención para expresar todo aquello que viven durante esta etapa.

Es por esto que, por medio de los ciclos de acompañamiento que duran 3 meses, se generan conexiones emocionales mágicas entre las mujeres, que impactan positivamente en las vidas de ellas, generando así significativas transformaciones que dejan huellas profundas en el corazón de cada participante.

María José López Montiel es un ejemplo de aquello, ya que participó del programa de acompañamiento aproximadamente a los 7 meses de vida de su primera hija. Ella menciona que llegó en el momento más oscuro de su crianza, pero que gracias a la compañía de otra madre pudo derribar sus miedos más profundos y logró salir adelante. Te invitamos a conocer su historia.

 

¿Cómo te enteraste de Mamás Mentoras?

Me enteré de Mamás Mentoras por medio de un grupo de WhatsApp en el que participo, se llama «Mamás poco frecuentes» en donde hay mamás de todo Chile que tienen hijos/as con enfermedades y/o condiciones poco comunes.

¿En qué momento de tu crianza llegaste a Mamás Mentoras y porqué decidiste ser parte del programa de acompañamiento y convertirte en una Mentee?

Llegue a mamás mentoras cuando mi hija tenía 7 meses en el momento más oscuro de mi maternidad. Apenas habíamos terminado una larga estadía en el hospital y me estaba enfrentando al cuidado de mi hija, una niña con necesidades especiales, que ocupaba oxígeno, debía controlar sus niveles de azúcar y se alimentaba por medio de una sonda nasogastrica. Decidí inscribirme porque a pesar de tener una red de apoyo maravillosa y que siempre ha estado disponible, me sentía muy sola y poco entendida, necesitaba conocer a alguien que viviera una maternidad como la mía.

¿Cómo fue la experiencia de ser acompañada por una mentora? ¿Cómo te sentiste?

 La experiencia de ser acompañada por una mamá mentora fue increíble, mi mentora Liss, fue paciente y comprensiva. Nuestras primeras sesiones se basaban en llorar y sentirme culpable por no lograr ser la mamá que yo soñaba ser, poco a poco las lágrimas iban desapareciendo y las sesiones eran de risas y de valorar las pequeñas cosas que mi hija me hacía sentir. Mi maternidad después de 7 meses por fin había llegado realmente, los 7 meses previos había sido la enfermera de mi hija, este acompañamiento me ayudó a empoderarme de mi rol y sin darme cuenta me convertía en mamá.

¿En qué te ayudó esta mentoría? ¿Qué herramientas te entregó para tu maternidad?

Lo que más destaco de esta experiencia es que mi mentora sabía de lo que yo hablaba, lo había vivido en carne propia, la empatía y compasión era totalmente real. Ella tenía todas las herramientas para estar disponible para mí en el momento en que yo más lo necesitaba.

¿Qué es lo que más destacas de esta experiencia?

El acompañamiento me ayudó a empoderarme en mi rol como madre, de una niña con discapacidad, a sentirme orgullosa y feliz por la maternidad que me tocó vivir y valorar los pequeños y grandes logros de ella y de nuestra familia.  También a valorar mi red de apoyo y aceptar que no tengo que poder con todo.

¿Qué significa para ti el ser madre? ¿Cómo te ha transformado como persona la experiencia de criar a tu hijo o hija?

Para mí ser madre ha sido un renacer, ninguna versión de mi se cruza con esta versión de María José mamá. Ser madre ha sido una experiencia enriquecedora, me ha llenado de sabiduría, valentía y amor, y esto lo llevo a todos los aspectos de mi vida. Hoy cada esfuerzo tiene un valor que va mucho más allá de un logro personal, hoy todo lo que soy y todo lo que hago es por y para ella. Ser mamá me ha transformado en una mujer que nada le queda grande, me ha dado seguridad y mucha empatía con otras madres y me hace valorar y mirar con mucha admiración el trabajo de mi madre en su rol como madre y hoy como abuela.

¿Qué cosa te habrían gustado saber antes de convertirte en madre?

Algo que me hubiese gustado saber antes de ser madre es que nunca más iría sola a ningún lado, que a cada lugar que voy llevo conmigo la responsabilidad de ser madre de una niña, que este título es el más valioso que podría llevar.

¿Qué consejo amoroso te gustaría compartir con esa madre que está leyendo la entrevista?

Me gustaría decirles a todas las madres y futuras madres que disfruten cada etapa con sus hijos/as, que guarden cada momento en su corazón mucho amor, que valoren su rol y se dejen acompañar y sostener por sus redes de apoyo. Que recuerden que sus hijos/as las escogió entre muchas mujeres y se quedó con ustedes para entregarles mucha alegría y motivos de felicidad.

¿Invitarías a otra mamá a que viva la experiencia de ser acompañada por una mentora? ¿Por qué lo recomendarías?

Invitaría a otra mamá a vivir un proceso de acompañamiento siempre y cuando se sienta preparada para dejarse sostener por otra persona, recibir un acompañamiento es un acto de voluntad y amor, en donde ambas partes abren su corazón y entregan un poco de sí a otro. Desde mi experiencia, lo recomiendo totalmente, a veces esa mentora es la amiga que estabas esperando hace muchos años y ni siquiera sabías que necesitabas.

Por: Alejandra Aranda

Karen Roco: un ejemplo de equilibrio entre la maternidad y el deporte

Chile se convirtió en el escenario de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos, instancia que no sólo nos regaló la alegría de ganar medallas para el país; también nos mostró la realidad de las deportistas madres, que entre perseverancia y entrenamientos no abandonaron su maternidad. Karen Roco es un ejemplo de ello, y desde Mamás Mentoras queremos visibilizar su realidad.

 

“Como mamá, mujer y deportista, decidí que mi prioridad era mi hijo antes que el deporte.Ese fue un costo que quise asumir. A lo mejor hoy día no me paré a pelear una medalla, pero me paré como una mamá que cría a su hijo, que lo va a dejar al jardín, que está con él todos los días y que además compite”.  Esa fue la declaración de Natalia Duccó después de la competencia de lanzamiento de bala, para las que son madres celebraron sus palabras como si todas hubiesen ganado una medalla de visibilidad y reconocimiento.

Para la deportista Karen Roco, en especialidad Canotaje Velocidad c1, este testimonio fue más que significativo, ya que ella, también ha estado sumergida en esta realidad de equilibrar un deporte de alto rendimiento con su rol de madre. A pesar de los grandes desafíos, Roco menciona que su hijo Máximo y su familia han sido sus grandes pilares y apoyo en este camino por ganar una medalla.

Karen comenzó a los 11 años a incursionar en el canotaje, lo que a sus inicios sólo era un taller del colegio para divertirse junto a sus amigas; con el tiempo desarrolló habilidad por esta disciplina, y gracias a la constancia hicieron que poco a poco se fuera transformando en una deportista destacada en el país.

Sus grandes logros han sido obtener el quinto y noveno lugar en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Además, en el 2019 alcanzó el segundo lugar en los Juegos Panamericanos en Lima. También se suma a sus victorias el ganar el tercer lugar en la Copa Mundial de Hungría. El conseguir estos resultados le garantizan a Karen, el financiamiento de su carrera como deportista.

Por esto en su camino se presentan grandes desafíos, el subir su nivel deportivo y compatibilizar con el cuidado de su hijo y familia. Para Karen el haberse transformado en madre ha hecho que su vida cambiara en un 100%, ya que sus tiempos se han tenido que ajustar al igual que la concentración, punto clave para una deportista de esta envergadura.

Con total sinceridad Karen Roco comentó: “Cuesta mucho sobre todo cuando se enferma mi hijo porque yo tengo que quedarme con él, además de preocuparme de la casa, del colegio al final es una locura ser deportista y madre a la vez, pero se puede salir adelante”. Para esta deportista la organización es la clave, así puede dividir su tiempo y dedicarse durante las mañanas a su pasión por el canotaje, y en las tardes estar con su hijo después del colegio.

Las madres deportistas a menudo enfrentan la presión de equilibrar sus responsabilidades familiares con los rigores del entrenamiento y la competición. Sin embargo, muchas encuentran en la maternidad una fuente de motivación adicional para superar obstáculos y alcanzar sus metas deportivas. La resiliencia y la fuerza mental necesarias para ser madre y deportista son cualidades que se complementan y refuerzan mutuamente.

Para Karen el deporte no sólo le ha regalado medallas y reconocimiento, también le ha entregado herramientas fundamentales para aplicar en su crianza. “He tenido derrotas que me duele el corazón, pero lo lindo del deporte que hay revanchas, me seco las lágrimas y al otro día entreno más fuerte, esas ganas de preservar y salir adelante es un ejemplo que le entrego a mi hijo”.

Esta deportista se transforma en una mujer inspiradora, que fomenta una representación más diversa en el mundo del deporte, alentando a las mujeres a seguir sus pasiones independientemente de su rol como madre. “Luchen hasta el final, no se rindan siempre habrá días muy malos y otros muy buenos, pero si perseveras lo lograrás, siempre mira hacia adelante y no te fijes en el pasado”, enfatizó Karen.

Por: Alejandra Aranda

¿Qué es ser buena madre?

Soy buena madre porque mis hijos comen verduras y comida orgánica mientras ven la televisión. Soy muy buena madre porque mis hijos no ven tele, y salgo con ellos a comer helados.

Yo soy súper buena madre porque no les grito a mis hijos en esas 3 horas que los veo al día. Y por supuesto, les tengo mucha paciencia. Yo soy la mejor madre porque no trabajo y estoy todo el día con mis hijos; y aunque no tenga tiempo para mí, soy la mejor porque me dedico a ellos 100%. 

Yo soy buena madre porque aunque no trabaje remuneradamente y esté en casa, entiendo que el tener mi espacio y mi tiempo,  influye en mi salud sicológica, y eso, es parte del bienestar de mis hijos.

Yo soy buena madre porque tengo 4 hijos, y ya tengo experiencia en la crianza. Me considero una buena madre porque tengo 1 hija,  y le puedo dedicar todo mi tiempo y dinero a ella.

Yo soy la mejor mamá porque cuando mis hijos están enfermos, no le doy medicamentos y no los lleno de químicos. La mejor madre soy yo, porque mis hijos tienen todas las vacunas al día, y todos los meses acuden al control médico.

Yo pienso que soy la mejor mamá porque amamanté a mi hija hasta los 3 años e hice un destete respetuoso. Yo soy buena madre porque le di biberón a mi bebé, y pensé que eso podría nutrir la relación entre mi esposo y mi hijo, ya que su padre lo podía alimentar desde el primer momento.

Creo que soy una buena mamá porque mis hijos han vivido en diferentes países, hablan varios idiomas y conocen muchas culturas. Soy una buena madre porque al vivir cerca de mi familia, ha hecho que mi hija crezca con los lazos familiares más fuertes.

Pienso que soy una buena madre porque decidí separarme de mi marido cuando mi hija era pequeña, así ella no crecería en un clima de violencia. Yo soy buena madre porque me esfuerzo cada día junto con mi marido para que nuestros hijos nos vean más unidos que nunca.

Yo soy buena madre porque mis hijos duerme conmigo, y no los he dejado llorar en las noches. Pienso que soy una buena madre porque les he enseñado a mi hijo a dormirse solo, y a que no tenga miedo si es que se despierta en la noche.

Yo soy una buena madre porque mi hijo va a un colegio con excelencia académica y bilingüe. Me considero una súper buena mamá, porque me preocupo que mi hijo vaya al colegio a pasarlo bien y no a sobre exigirse. 

El 15 de noviembre del 2022 se reportaron un total de 8000 millones de personas en el mundo. Cada una de ellas han sido criadas bajo una idea o un concepto. ¿Cuál es de estas 8000 millones de crianzas es la mejor?

Por:  Alejandra Aranda

¿Por qué nos sentimos tan solas si tenemos más redes para estar cerca?

Sin duda “la nueva vida moderna” ha beneficiado en que ciertos asuntos que antes requerían de gran trabajo hoy puedan ser muchísimo más prácticas. Con esta idea me refiero a la opción de acceder a pañales desechables; comida preparada para bebés, niños y niñas; lavadoras, secadoras y todo un mundo de facilidades que hoy nos hacen preguntarnos ¿y cómo lo hacían antes las mujeres?

Pero hay un cambio importante que a veces no somos capaces de valorarlo, y es que hoy, con toda esta tecnología como aliada, estamos criando más solas que nunca. Muchas de nuestras antepasadas utilizaban estos momentos tales como el lavar pañales, la ropa, cocinar entre otras tareas domésticas como un espacio de conversación, sin quererlo podían acompañarse en sus luces y sombras.

En la actualidad vamos corriendo por la vida intentando hacer todo perfecto, ya que la sociedad nos impone esa necesidad de insertarnos al mundo sin considerar los grandes cambios que nos lleva el convertirnos en madres. Podemos tener uno, dos o más hijos e hijas, pero siempre con el nacimiento de un nuevo bebé también nace una nueva madre.

¿Por qué nos sentimos tan solas si tenemos más redes para estar cerca? El concepto de buena madre ha hecho estragos en la salud psicológica de las mujeres; y aunque tengamos opciones de compartir nuestros miedos, estos muchas veces no los queremos hablar por temor a sentirnos rechazadas o mal vistas. Precisamente por el prototipo de maternidad y crianza que se ha impuesto en la sociedad, y que se valida por el discurso homogéneo que entrega la publicidad y los medios de comunicación.

Afortunadamente cada vez más se van abriendo caminos para ir mostrando la realidad de la maternidad. Que no existen cuerpos curvilíneos después del parto; que en oportunidades no surge a la primera ese amor o conexión con el bebé; que hay días en que no queremos ver a nuestros hijos e hijas. Dar a conocer este mundo de emociones harán que las crianzas sean más empáticas, verdaderas y sanas.

Con esto presente resulta imprescindible crear espacios en donde las mujeres se sientan sostenidas por otras, en donde en un clima de respeto podamos decir aquello que nos incomoda y nos duele, para que, en este relato tan único e íntimo, reconozcamos nuestras historias en otras vivencias cercanas. Abrazarnos en este camino será la clave para construir la salud mental adecuada para que las mujeres que han decidido ser madres, puedan criar y educar seres humanos más conectados y empáticos.

Por eso es importante romper con el estereotipo de maternidad para construir maternidades, en donde todas las formas de crianza basadas en el respeto y amor sean válidas. Potenciar el concepto “ambivalencia” que expone Esther Vivas es clave, en donde manifiesta que “aceptar la ambivalencia como parte consustancial de la maternidad nos ayuda a tener una experiencia positiva, evitando todo sentimiento de culpa cuando la frustración nos desborda. No hay nadie a quien queramos tanto como a nuestros hijos e hijas, pero a menudo no podemos más con ellos” (Vivas, 2020).

Ser mujeres conscientes de cómo gestionamos nuestras emociones para que nuestras criaturas también aprendan a hacerlo. No podemos evitar las equivocaciones, porque en el fondo estaríamos retrasando el aprendizaje de nuestros hijos e hijas. Haciéndolo, les privamos de la experiencia de permitir la evolución de la conciencia, que se consigue gracias a vivir experiencias adversas y cometer errores. Esto correría tanto para la salud y educación emocional de la madre como de nuestros hijos e hijas.

Por: Alejandra Aranda

Estamos juntas para construir la red.

Quedan pocos días para que por fin se lleve a cabo el cuarto encuentro anual de Mamás Mentoras, una bella instancia para que el equipo de voluntarias tenga la maravillosa oportunidad de abrazarse y conocerse en persona. Te invitamos a descubras cómo se gestó esta fantástica idea y también conozcas parte de la magia que se crea en estas jornadas de amor, gozo y empatía.

Desde la pandemia quedó en claro que la comunicación online se convirtió en una aliada, gracias a esta herramienta se crearon múltiples proyectos de contención que incluso cruzaron la frontera; sin ir más lejos uno de ellos es Mamás Mentoras. Pero hay una cosa que es esencial en el ser humano, la cual es la necesidad de juntarse y compartir.

Y fue este el gran motivo que dio el puntapié inicial para que el equipo creativo de la red pusiera las manos a la obra, y comenzara a gestionar lo que sería el primer encuentro anual de las mentoras. El cual se llevó a cabo en el 2020, y se realizaron en Viña del Mar y Santiago en parques públicos de forma paralela.

Los encuentros están diseñados y dirigidos a las mentoras de la fundación. Son eventos anuales destinados a reunir a las voluntarias de la organización para que puedan conocerse, compartir experiencias, conectarse con el propósito de la red y celebrar los logros y avances alcanzados durante el año. Estos encuentros son una oportunidad importante para fortalecer la comunidad de mentoras y promover el compañerismo y el autocuidado entre ellas.

Durante los primeros años la actividad era sólo de media jornada, pero después de escuchar y entender las necesidades de las mentoras, se propuso extender la jornada para así brindar más tiempo para que las asistentes pudieran conectar con ellas mismas y participaran en diversas actividades que fomentan la interacción y el apoyo mutuo.

Una de las actividades tradicionales es la Caminata de Mentoreo en parejas, la cual ofrece un espacio para compartir y conversar de manera más íntima, lo que fomenta la confianza y el apoyo entre las mentoras. 

Para este año se están preparando varias sorpresas, la idea es diversificar las experiencias y promover diferentes tipos de interacciones entre las mentoras, lo que enriquece la comunidad y fomenta el cuidado mutuo y la conexión. 

La magia que se genera en los encuentros anuales es maravillosa, muchas de las mentoras agradecen este espacio de compañerismo, contención y escucha sin juicio. Lo que más se valora, es que se fortalece el propósito de la red que es acompañar a otras mujeres durante su periodo de crianza; y además se nutre la idea de que todas juntas somos esenciales para hacer crecer Mamás Mentoras.  

Es por esto, que es de suma importancia que en este encuentro anual 2023 lleguen más mentoras, el contacto en persona es una oportunidad valiosa para profundizar los lazos que se han creado de manera online. Además, ver a un mayor número de mentoras reunidas y celebrando juntas puede ser una fuente de motivación y empoderamiento. Es una oportunidad para celebrar juntas, aprender unas de otras y avanzar hacia un futuro en donde potenciemos los sueños y sigamos creciendo.

Con el nacimiento de mis mellizas se me abrió un mundo que no conocía. Un mundo lleno de dudas y mucho juicio

 

Este año Mamás Mentoras celebra sus 4 años de vida, este proyecto que surge de los días oscuros y la soledad que se vive en la maternidad, y que precisamente Sindy lo experimentó cuando se convirtió en madre de sus mellizas. “Al principio busqué alternativas para conversar y aprender sobre la crianza, fue así como creé la Comunidad Mamá Confidente donde abrí un espacio que se llamaba Lunes de Confidencia para que padres y madres compartieran sus experiencias y aprendiéramos juntas y juntos, sin juicios sobre cómo lo estaban haciendo”.

En esta entrevista te invitamos a conocer el camino que recorrió Sindy para construir Mamás Mentoras hasta convertirse en una red poderosa de mujeres madres, que se unen para acompañarse en la crianza y así transformar sus vidas y las de sus hijos e hijas. “Con el tiempo me di cuenta de la importancia que tiene las mismas madres y sus experiencias ¿Quién mejor que una mamá para acompañar a otra mamá?

Esta mujer oriunda de San Felipe trabajaba como orientadora en un colegio y también como profesora de una universidad. Nunca pensó que toda esta experiencia y saberes profesionales serían el respaldo que le darían para concretar este hermoso proyecto, que sin quererlo nació cuando sus hijas también llegaron a este mundo. Es que la maternidad transforma a las mujeres y la sociedad.

– Cuéntame un poco de los inicios de Mamás Mentoras:

Como decía, el nacimiento de mis mellizas fue clave, pues al convertirme en mamá de 2 bebés y prematuras se me abrió un mundo que no conocía. Fue así que creé Mamá Confidente, en esta comunidad fui conociendo otras realidades de las mamás que me escribían por interno y me contaban lo mal que lo estaban pasando porque se sentían muy solas. Entonces Mamás Mentoras llega para construir una comunidad de mamás para que se sintieran acompañadas en esta etapa llena de dudas, soledad y juicios pero al mismo tiempo descubrí que los saberes y experiencias de las madres serían los indicados para acompañar a otras mujeres ¿quién mejor que otra mamá para acompañar a una mamá?

– ¿Cómo comenzaste a construir este lindo proyecto?

Todo parte del proyecto de Mamá Confidente que comencé a crearlo sola, le compartí la idea a mi esposo y me ayudó con el nombre. Luego invité a un par de amigas. Y para hacerlo de forma profesional, me integré a la incubadora social de la Universidad Católica de Valparaíso, donde estuve aprendiendo sobre innovación social y emprendimiento. Estar ahí fue la clave para soñar en grande y con todos estos nuevos aprendizajes nace la idea de Mamás Mentoras.

– ¿Cuáles fueron las dificultades que se presentaron durante este proceso de creación y consolidación de Mamás Mentoras?

Una de las principales dificultades fue armar el equipo, encontrar personas que tuvieras las ganas de trabajar en el proyecto y que también compartieran el mismo propósito. Pero hoy me siento muy feliz porque junto a Macarena Lara y Cynthia Garland, hemos construido las bases de Mamás Mentoras.

Otras de las dificultades eran y siguen siendo el soporte económico, sacar adelante esta gran iniciativa requiere de recursos económicos que nos ayuden a avanzar y mantenerse en el tiempo. Por eso estamos trabajando para buscar nuevas estrategias y desarrollando nuevos servicios que esperamos impacten a la sociedad y nos permita seguir.

– ¿Pensaste que Mamás Mentoras se convertiría en lo que es hoy?

La verdad creo que nunca imaginé que llegaría a ser lo que es hoy, soñaba con que fuéramos muchas mamás acompañadas, pero nunca que a esas mujeres las conoceríamos de cerca y que cada año seríamos más comprometidas con el propósito. Por eso, en cada generación de mentoras mi corazón explota de alegría, agradecimiento y admiración por cada mujer que se une. Con esto se refuerza el sueño de que juntas podemos transformar la realidad social de la maternidad solitaria.

-¿Cómo han impactado como mamás mentoras durante estos 4 años?

Es increíble todo lo que hemos hecho durante estos 4 años, son más de 500 mujeres que han sido acompañadas, transformando sus vidas abriendo una luz para que pudieran volver a conectar con ellas mismas y con el autocuidado.

Conocemos historias muy bonitas de cómo algunas han vuelto a estudiar, a emprender, a viajar solas, entre otras. Pero, sobre todo, han conectado con la importancia de cuidar su salud mental.

También hemos traspasado fronteras, nos impresiona decir que estamos acompañando a mamás que viven en otros países, porque al final los dolores son comunes, esto nos impulsa a soñar con abrir Mamás Mentoras en el extranjero.

Otro acontecimiento importante ha sido entrar a las empresas para acompañar embarazadas, esto impacta en la vida de las colaboradoras y en la visión de otras empresas innovadoras que creen en la importancia del cuidado de la salud mental materna.

Por último, uno de los hitos relevantes ha sido el formalizarnos como fundación, sin duda, eso nos dio la visión de que lo que hacemos tenemos que hacerlo cada vez mejor, para seguir expandiendo fronteras y así acompañar a mamás en todo el mundo

– ¿Qué es lo que te motiva a continuar con este proyecto?

Cada día estoy más convencida del gran impacto que tiene Mamás Mentoras, cuando una mamá es escuchada, sostenida y acompañada va a estar mejor, y por ende sus hijos, hijas y familia.

También me motiva el democratizar el acceso a la salud mental materna, hasta el momento hemos logrado algunos convenios y alianzas para realizar derivaciones a especialistas de la salud psicológica, y pues seguimos trabajando para que muchas mamás puedan tener este acceso.

Mi equipo es una gran fuente de motivación, las 15 mentoras que están trabajando y dando voluntariamente lo mejor de sí para que la Fundación camine con sus programas. También las más de 150 mujeres que han confiado en el programa de formación convirtiéndose en mentoras, me confirma que vamos en un buen camino y me recuerda que no estamos solas maternando. Y, por último, porque sueño que todos y todas entendamos que cuidar de la maternidad y crianza, es corolario de una humanidad sana y amorosa, y por ende, es una responsabilidad de toda la sociedad, por lo que invitaría siempre a preguntarnos ¿qué estoy haciendo yo para cuidarla?

– ¿Cuáles son los próximos desafíos? ¿Qué sueños te gustarían alcanzar?

Tenemos varios desafíos, pero el primero es mantenernos, seguir acompañando maternidades, que este sueño de transformar la realidad no se acabe y que cada día se formen más mamás como mentoras que quieran estar para otras. Otros de los desafíos van en la línea de lograr que nuestras mentoras tengan pago por lo que hacen,porque así daremos más valor a todo lo que aprendemos al ser madres.

Un desafío importante que tenemos y que nos gustaría alcanzar, es que todas las empresas puedan tomar consciencia de la importancia de cuidar la salud mental materna de sus colaboradoras, teniendo al interior de la empresa, sus propias mentoras guardianas de la crianza.

Y uno que me da vueltas en la cabeza hace un tiempo es ¿cómo integramos a las abuelas en estos saberes? Esperamos pronto lanzar un piloto de una intervención entre mentoras y abuelas.

– ¿Qué mensaje le dejas a todo tu equipo y también a las Mentee?

El mensaje que les quiero dejar a todo el equipo de mentoras es:

“Ustedes están cambiando la realidad, están transformando el mundo con su presencia, su escucha atenta, su sostén, su corazón abierto y el amor hacia otra mujer, muchas gracias por ser un agente de cambio, por ser parte de este ecosistema de transformación, no están solas, somos muchas que siempre estaremos para ustedes. Lo que hacemos juntas es esperanza para la humanidad”.

Por: Alejandra Aranda

Hacer tribu: reportaje Tell Magazine.

En nuestra Fundación de acompañamiento Red Mamás Mentoras seguimos convencidas de que la colaboración es la clave para accionar a esos cambios sociales que soñamos para la maternidad y crianza, y que impacten positivamente el mundo.
 
Agradecidas del espacio que nos brindó en esta oportunidad Tell Magazine, entrevistando a nuestra querida fundadora Sindy Arzani Jorquera, en la edición de Mayo 2023, lo que nos permite seguir visibilizando nuestro propósito y trabajo constante para sostener libre de juicios y culpas a las mujeres en el camino de la maternidad.

Programa de mentorías para madres adolescentes junto a Fundación Soymás

Como una manera de prevención de la violencia obstétrica, Red de Mamás Mentoras y Fundación Soymás lanzaron un programa inédito de formación de mentorías para prevenir que mujeres adolescentes embarazadas vivan alguna situación de violencia obstétrica al momento de dar a luz.

De esta manera, Fundación Soymás, en alianza con el Hospital Padre Hurtado, solicitaron a Red de Mamás Mentoras que diseñaran un programa exclusivo para formar a madres adolescentes que deseen acompañar a sus compañeras que están prontas al nacimiento de sus hijos. Así, quienes ya han vivido la experiencia puedan acompañar y ser mentoras de otras alumnas y éstas prepararse para dar a luz de una manera positiva, conociendo sus derechos, deberes y sin experimentar ningún tipo de violencia obstétrica.

El programa elaborado es algo completamente inédito y está ideado para dictarse de manera semipresencial a alumnas de Fundación Soymás en un período de un mes, entregando herramientas para que las participantes puedan acompañar a sus compañeras futuras mamás.

Por su parte, los docentes de la formación son destacados profesionales entre los que se encuentran a matronas, psicólogas perinatales expertas en el tema, madres mentoras ya formadas por la Red y una trabajadora Social.