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Una Mentoría que transforma

una mentoria que transforma

En un cálido cierre, Mamás Mentoras celebra el final exitoso de su segundo ciclo de acompañamientos eneste 2023. Un viaje de tres meses en donde dos madres, inicialmente desconocidas, unieron fuerzas para crear una experiencia que trascendió las fronteras de la maternidad en solitario y juntas tejieron una red de apoyo invaluable. En esta oportunidad te queremos invitar a que conozcas una de las tantas historias inspiradoras que surgen en estas mentorías, para que descubras nuestro propósito, que maternar en compañía sí transforma.

 

 La esencia de Mamás Mentoras radica en la idea de que las experiencias compartidas y el apoyo entre madres pueden ser un cambio significativo en la vida de ambas. La fundación lleva 4 años al servicio de la comunidad, convencida de que las mujeres que crían necesitan espacios de empatía y contención para expresar todo aquello que viven durante esta etapa.

Es por esto que, por medio de los ciclos de acompañamiento que duran 3 meses, se generan conexiones emocionales mágicas entre las mujeres, que impactan positivamente en las vidas de ellas, generando así significativas transformaciones que dejan huellas profundas en el corazón de cada participante.

María José López Montiel es un ejemplo de aquello, ya que participó del programa de acompañamiento aproximadamente a los 7 meses de vida de su primera hija. Ella menciona que llegó en el momento más oscuro de su crianza, pero que gracias a la compañía de otra madre pudo derribar sus miedos más profundos y logró salir adelante. Te invitamos a conocer su historia.

 

¿Cómo te enteraste de Mamás Mentoras?

Me enteré de Mamás Mentoras por medio de un grupo de WhatsApp en el que participo, se llama «Mamás poco frecuentes» en donde hay mamás de todo Chile que tienen hijos/as con enfermedades y/o condiciones poco comunes.

¿En qué momento de tu crianza llegaste a Mamás Mentoras y porqué decidiste ser parte del programa de acompañamiento y convertirte en una Mentee?

Llegue a mamás mentoras cuando mi hija tenía 7 meses en el momento más oscuro de mi maternidad. Apenas habíamos terminado una larga estadía en el hospital y me estaba enfrentando al cuidado de mi hija, una niña con necesidades especiales, que ocupaba oxígeno, debía controlar sus niveles de azúcar y se alimentaba por medio de una sonda nasogastrica. Decidí inscribirme porque a pesar de tener una red de apoyo maravillosa y que siempre ha estado disponible, me sentía muy sola y poco entendida, necesitaba conocer a alguien que viviera una maternidad como la mía.

¿Cómo fue la experiencia de ser acompañada por una mentora? ¿Cómo te sentiste?

 La experiencia de ser acompañada por una mamá mentora fue increíble, mi mentora Liss, fue paciente y comprensiva. Nuestras primeras sesiones se basaban en llorar y sentirme culpable por no lograr ser la mamá que yo soñaba ser, poco a poco las lágrimas iban desapareciendo y las sesiones eran de risas y de valorar las pequeñas cosas que mi hija me hacía sentir. Mi maternidad después de 7 meses por fin había llegado realmente, los 7 meses previos había sido la enfermera de mi hija, este acompañamiento me ayudó a empoderarme de mi rol y sin darme cuenta me convertía en mamá.

¿En qué te ayudó esta mentoría? ¿Qué herramientas te entregó para tu maternidad?

Lo que más destaco de esta experiencia es que mi mentora sabía de lo que yo hablaba, lo había vivido en carne propia, la empatía y compasión era totalmente real. Ella tenía todas las herramientas para estar disponible para mí en el momento en que yo más lo necesitaba.

¿Qué es lo que más destacas de esta experiencia?

El acompañamiento me ayudó a empoderarme en mi rol como madre, de una niña con discapacidad, a sentirme orgullosa y feliz por la maternidad que me tocó vivir y valorar los pequeños y grandes logros de ella y de nuestra familia.  También a valorar mi red de apoyo y aceptar que no tengo que poder con todo.

¿Qué significa para ti el ser madre? ¿Cómo te ha transformado como persona la experiencia de criar a tu hijo o hija?

Para mí ser madre ha sido un renacer, ninguna versión de mi se cruza con esta versión de María José mamá. Ser madre ha sido una experiencia enriquecedora, me ha llenado de sabiduría, valentía y amor, y esto lo llevo a todos los aspectos de mi vida. Hoy cada esfuerzo tiene un valor que va mucho más allá de un logro personal, hoy todo lo que soy y todo lo que hago es por y para ella. Ser mamá me ha transformado en una mujer que nada le queda grande, me ha dado seguridad y mucha empatía con otras madres y me hace valorar y mirar con mucha admiración el trabajo de mi madre en su rol como madre y hoy como abuela.

¿Qué cosa te habrían gustado saber antes de convertirte en madre?

Algo que me hubiese gustado saber antes de ser madre es que nunca más iría sola a ningún lado, que a cada lugar que voy llevo conmigo la responsabilidad de ser madre de una niña, que este título es el más valioso que podría llevar.

¿Qué consejo amoroso te gustaría compartir con esa madre que está leyendo la entrevista?

Me gustaría decirles a todas las madres y futuras madres que disfruten cada etapa con sus hijos/as, que guarden cada momento en su corazón mucho amor, que valoren su rol y se dejen acompañar y sostener por sus redes de apoyo. Que recuerden que sus hijos/as las escogió entre muchas mujeres y se quedó con ustedes para entregarles mucha alegría y motivos de felicidad.

¿Invitarías a otra mamá a que viva la experiencia de ser acompañada por una mentora? ¿Por qué lo recomendarías?

Invitaría a otra mamá a vivir un proceso de acompañamiento siempre y cuando se sienta preparada para dejarse sostener por otra persona, recibir un acompañamiento es un acto de voluntad y amor, en donde ambas partes abren su corazón y entregan un poco de sí a otro. Desde mi experiencia, lo recomiendo totalmente, a veces esa mentora es la amiga que estabas esperando hace muchos años y ni siquiera sabías que necesitabas.

Por: Alejandra Aranda

Karen Roco: un ejemplo de equilibrio entre la maternidad y el deporte

Chile se convirtió en el escenario de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos, instancia que no sólo nos regaló la alegría de ganar medallas para el país; también nos mostró la realidad de las deportistas madres, que entre perseverancia y entrenamientos no abandonaron su maternidad. Karen Roco es un ejemplo de ello, y desde Mamás Mentoras queremos visibilizar su realidad.

 

“Como mamá, mujer y deportista, decidí que mi prioridad era mi hijo antes que el deporte.Ese fue un costo que quise asumir. A lo mejor hoy día no me paré a pelear una medalla, pero me paré como una mamá que cría a su hijo, que lo va a dejar al jardín, que está con él todos los días y que además compite”.  Esa fue la declaración de Natalia Duccó después de la competencia de lanzamiento de bala, para las que son madres celebraron sus palabras como si todas hubiesen ganado una medalla de visibilidad y reconocimiento.

Para la deportista Karen Roco, en especialidad Canotaje Velocidad c1, este testimonio fue más que significativo, ya que ella, también ha estado sumergida en esta realidad de equilibrar un deporte de alto rendimiento con su rol de madre. A pesar de los grandes desafíos, Roco menciona que su hijo Máximo y su familia han sido sus grandes pilares y apoyo en este camino por ganar una medalla.

Karen comenzó a los 11 años a incursionar en el canotaje, lo que a sus inicios sólo era un taller del colegio para divertirse junto a sus amigas; con el tiempo desarrolló habilidad por esta disciplina, y gracias a la constancia hicieron que poco a poco se fuera transformando en una deportista destacada en el país.

Sus grandes logros han sido obtener el quinto y noveno lugar en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Además, en el 2019 alcanzó el segundo lugar en los Juegos Panamericanos en Lima. También se suma a sus victorias el ganar el tercer lugar en la Copa Mundial de Hungría. El conseguir estos resultados le garantizan a Karen, el financiamiento de su carrera como deportista.

Por esto en su camino se presentan grandes desafíos, el subir su nivel deportivo y compatibilizar con el cuidado de su hijo y familia. Para Karen el haberse transformado en madre ha hecho que su vida cambiara en un 100%, ya que sus tiempos se han tenido que ajustar al igual que la concentración, punto clave para una deportista de esta envergadura.

Con total sinceridad Karen Roco comentó: “Cuesta mucho sobre todo cuando se enferma mi hijo porque yo tengo que quedarme con él, además de preocuparme de la casa, del colegio al final es una locura ser deportista y madre a la vez, pero se puede salir adelante”. Para esta deportista la organización es la clave, así puede dividir su tiempo y dedicarse durante las mañanas a su pasión por el canotaje, y en las tardes estar con su hijo después del colegio.

Las madres deportistas a menudo enfrentan la presión de equilibrar sus responsabilidades familiares con los rigores del entrenamiento y la competición. Sin embargo, muchas encuentran en la maternidad una fuente de motivación adicional para superar obstáculos y alcanzar sus metas deportivas. La resiliencia y la fuerza mental necesarias para ser madre y deportista son cualidades que se complementan y refuerzan mutuamente.

Para Karen el deporte no sólo le ha regalado medallas y reconocimiento, también le ha entregado herramientas fundamentales para aplicar en su crianza. “He tenido derrotas que me duele el corazón, pero lo lindo del deporte que hay revanchas, me seco las lágrimas y al otro día entreno más fuerte, esas ganas de preservar y salir adelante es un ejemplo que le entrego a mi hijo”.

Esta deportista se transforma en una mujer inspiradora, que fomenta una representación más diversa en el mundo del deporte, alentando a las mujeres a seguir sus pasiones independientemente de su rol como madre. “Luchen hasta el final, no se rindan siempre habrá días muy malos y otros muy buenos, pero si perseveras lo lograrás, siempre mira hacia adelante y no te fijes en el pasado”, enfatizó Karen.

Por: Alejandra Aranda